Mi práctica artística es un itinerario de acercamiento a la naturaleza, fuente de inspiración, experiencia y conocimiento. Oscilante entre lo etéreo y lo corpóreo, lo ancestral y lo contextual, desarrollo proyectos de investigación, experimentación y producción artística permeables al entorno, sea en tierras lejanas o en mi estudio-taller en mi pueblo natal. Encaminada hacia un hacer más consciente, procuro otorgar espacio y tiempo a observar, sentir, reflexionar y construir a través del trabajo manual.

En mi proceso creativo conviven acciones, conceptos y elementos esenciales - agua, tierra, luz, sonido, vacío… - lo efímero y lo continuo. Muestra de ello son algunas de mis obras situadas: Isilune (2019), monumento al silencio; Kwandalowa (2019), conjunto de vasijas vinculadas a procesos curativos relativos al detrimento de un lugar y un colectivo; Llum (2019), intervención efímera de construcción, ocupación y contemplación a 2000 metros de altitud; Sense (2018), acción performática de escritura con agua sobre las paredes de una celda; etc.


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